Cómo escribir un buen asunto de email y qué es un buen asunto de email

Cómo escribir un buen asunto de email y qué es un buen asunto de email

Está claro que el email es una forma rápida, sencilla y directa de comunicar nuestro producto o servicio pero, ¿cuántas veces llegamos a abrir los emails comerciales?

Existen varios motivos por los que los usuarios no llegan a ver el contenido de nuestra comunicación por email. Para empezar, una gran parte de estos correos se consideran SPAM pues no sabemos muy bien cómo la marca en cuestión ha conseguido nuestra dirección ni con qué derecho nos escriben. En otras ocasiones, sucumbimos a una campaña publicitaria que nos ofrece algo a cambio de nuestra dirección de email y, cuando lo conseguimos, realmente queremos saber poco más de ellos, así que cuando nos llega el esperado correo, lo enviamos a la bandeja menos deseada del mundo para los anunciantes. Otro de los motivos es lo que yo llamo ‘comunicación confusa’: todos esos emails con asuntos que contienen promesas no cumplidas en su interior, que despistan al usuario, que provienen de direcciones de correo que comienzan por “noreply@” y un largo etc.

Para conseguir que nuestro público lea los emails que le mandamos, tenemos que crear un vínculo de comunicación efectiva en el que el remitente del correo y el asunto del mismo son esenciales. Es como la vida misma. Imagina que estás en un bar y quieres conocer a todas las chicas y chicos que ves para “venderles algo”: a tí. En ese caso, nunca se te ocurriría abarcarles con una frase sacada de una conversación a medias como “aquí tienes las vacaciones que estabas buscando para el verano”. ¿Verdad que no? Lo primero sería presentarte, después podríamos ofrecerles algo que les pudiera interesar, ¿qué tal si los invitamos a una cerveza?, para luego contarles quienes somos, qué hacemos y comenzar una comunicación personalizada y recíproca. ¿Recíproca? ¡Por supuesto! Internet nos ofrece esa gran ventaja pero no siempre la aprovechamos y crear un diálogo no es algo que solo sea posible en las redes sociales. Eso sí, es más caro que enviar emails automáticos a una lista de contactos. Pero, desde luego, será mucho más efectivo. Aunque lo ideal sería tener a un CM encargado de entablar este diálogo con todos los contactos de nuestra lista, siempre podemos personalizar los emails y añadir una pequeña encuesta al final de nuestros correos. “¿Te ha gustado nuestro regalo? ¿Quieres que sigamos enviándote promociones? “Sí, gracias” o “No, por favor, no quiero recibir más emails”. O también podemos dar opción a que el receptor elija los contenidos que le interesan: ¿Quieres saber más sobre vacaciones? ¿Prefieres recibir solo ofertas de hostales? Pero para llegar aquí, primero tendremos que conseguir que abran nuestro email. Hablemos entonces del asunto y conozcamos algunos consejos básicos:

1. Sentido común y segmentación. Tal y como hemos explicado, debemos segmentar a nuestros nuevos contactos, a los más antiguos, a los que prefieren un producto, a los que nos envían a la papelera… Segmentar todo lo que podamos y después, utilizar el sentido común tal y como haríamos en una conversación real. Preséntate, ofrece un beneficio y crea un vínculo.

2. La palabra clave y la frase perfecta. Empieza por buscar una palabra que comunique lo que contiene tu email: Bienvenido, bienvenida, gracias, por favor, oferta, cambio, vacaciones, newsletter, noticias. Está bien completar esta palabra con un adjetivo que la haga más atractiva o más específica: nueva oferta, noticias financieras en Andalucía, vacaciones de última hora, etc. Y termina completando tu frase de forma que el usuario sepa perfectamente lo que va a encontrar en el interior del mensaje: ‘Bienvenida al club de la lectura”, ‘Gracias por contactar con Neumáticos Newman, tu respuesta aquí’, ‘Un resumen de las últimas noticias financieras en Andalucía’, ‘Nuevos destinos disponibles para las vacaciones de última hora’.

3. Las palabras SPAM. Existen palabras que son peligrosas pues los filtros anti-SPAM las detectan y envían nuestros correos a la bandeja de no-deseados, donde se perderán en el olvido. Se trata de palabras como “gratis”, aunque todo depende de cada filtro y lo mejor es evitar utilizarlas en nuestros primeros emails, hasta que el remitente se considere como ‘deseado’.

4. ¿Asuntos breves o largos? Se suele pedir brevedad en los asuntos pero yo prefiero pedir que sean concisos y claros, si hacen falta 12 palabras en lugar de 6, adelante, siempre y cuando expliquemos bien y de forma atractiva lo que queremos comunicar.

5. ¿Incluimos el nombre? Otro consejo que encontraremos, será el de incluir el nombre de la persona en el asunto del email. Esto puede ser efectivo pero también puede llevarnos al fracaso. Aquí es muy importante la segmentación: mi consejo es hacerlo siempre que sea el usuario quien se ha puesto en contacto con nosotros y pocas veces cuando sea la marca quien se comunica con el receptor, sobre todo en el primer email.

6. ¿Producto o beneficio? También podemos hacer asuntos más originales hablando del beneficio en lugar de describir el producto o combinar ambos: “Bienvenida al club de la lectura, contigo somos más y seguro que mejores”, “Como siempre, al tanto de la actualidad financiera: últimas noticas en Andalucía”, “Ya puedes relajarte unos días en más de 30 destinos nuevos para tus vacaciones”.

 7. Una regla muy importante es no mentir, exagerar ni crear falsas expectativas. Un ejemplo claro son los emails que recibo anunciando, por ejemplo, un viaje a París por 60€, ¿increíble, verdad? ¡Y tanto! Porque al abrir el correo, encuentro un enlace y cuando lo pincho me pierdo en un mar de ofertas donde nunca jamás doy con ese viaje a Paris por 60€ que ya estaba dispuesta a comprar. El resultado: el remitente va a mi bandeja de SPAM y la marca pierde toda credibilidad para mí.

8. Adornos. En ocasiones veremos asuntos que contienen caracteres que los hacen destacar dentro de la bandeja de entrada: >>>>>Gratis un e-book para ti>>>>>. En mi opinión, este tipo de recursos hacen que la marca pierda prestigio y pueden resultar incluso molestos, al igual que ocurre con el empleo de mayúsculas o al marcar un email como urgente.

9. Esto es una conversación, no olvidemos lo que ya hemos dicho. Tener una lista con los asuntos de emails anteriores es indispensable aunque no siempre podremos disponer de ella. Mi truco es apuntarme a la lista de correo de todas las marcas para las que escribo emails, de esa manera sé lo que están enviando,  porque imagina que recibes un correo que dice “La moda que nunca habías visto te espera en tu ciudad” y a las dos semanas recibes otro llamado “Una nueva moda inunda tu ciudad, ¿a qué esperas para verla?”. Lo primero que piensas es: ¿a qué esperas tú para verla? porque yo ya la vi hace dos semanas. Esto puede ocurrir y ocurre.

10. Pruébalo mil veces. En realidad, la única forma de conseguir buenos asuntos para los emails es tratar a cada correo como si fuese único, porque lo es. Si lo hacemos de forma automática, siguiendo las pautas de siempre, obtendremos emails iguales a los de la competencia. Piensa que te van a leer, piensa que van a abrir tu correo, piensa que les va a interesar, piénsalo y luego consíguelo. Prueba a enviarlo a algún amigo o colega del trabajo, reenvíatelo a ti mismo y calibra cómo de importante parece ser cuando lo ves en la bandeja de entrada, comprueba la ortografía, haz variantes y atrévete a probar nuevas fórmulas.

De esta manera, conseguiremos una comunicación con nuestros clientes y si somos perseverantes (pero no pesados), quizás nos escriban de vez en cuando, se interesen por productos más específicos o incluso nos den las gracias por la información que les enviamos. Y si lo aplicamos a la vida real, es posible que hasta consigamos una cita, ¿quién sabe?

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